Alimentos Sanos

Virtudes e inconvenientes de la soja

Pese a haber formado parte durante siglos de la alimentación oriental, hace sólo unos años que se incorporó a nuestra cultura. Hoy en día, sin embargo, no hay tienda de dietética o supermercado en el que no podamos encontrarla al natural o, sobre todo, transformada en alguno de sus derivados (leche, batidos, postres, cremas…). Estamos hablando de la soja, una leguminosa (como las habas, las lentejas, los garbanzos o los frijoles) rica en proteínas y grasas saludables y que, se dice, es la principal responsable de que las mujeres orientales tengan una menor incidencia de síntomas vasomotores durante la menopausia.

En este artículo vamos a hablar de las virtudes de la soja (que son muchas) pero también de sus inconvenientes (que también los hay). Y es que, pese a sus abundantes propiedades nutricionales, la soja, consumida en exceso y según apuntan algunos autores, puede alterar el correcto funcionamiento hormonal y puede inhibir la absorción de determinados nutrientes.

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Las especias en la dieta

Las culturas orientales lo saben: las especias no sirven sólo para potenciar el sabor de un plato o darle un toque único y distintivo que haga de él un manjar exquisito. Las especias sirven, también, para hacer que una dieta sea más sana y variada. A las especias, después de todo, siempre se le han atribuido propiedades medicinales. Culturas como la hindú, por ejemplo, han destacado desde hace siglos que las especias sirven para estimular el sistema digestivo y paliar los desórdenes que en él se produzcan. La medicina ayurvédica, parte fundamental de la antigua cultura hindú, resalta cómo las especias pueden “calentar” o “enfriar” el aparato digestivo. Las especias, pues, servirían, utilizadas correctamente, para equilibrar dicho aparato. A algunas especias, incluso, se le otorgan a las especias valores antisépticos o antioxidantes.

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El silicio en la dieta

Las investigaciones nutricionales sobre los diferentes alimentos han servido históricamente para destacar la importancia de determinados elementos químicos y naturales. Uno de los elementos a los que en los últimos tiempos se les ha prestado más atención es al silicio.

El silicio está relacionado directamente con los procesos regenerativos celulares. Por eso el silicio es, cada vez más, un componente presente en muchos productos cosméticos destinados al cuidado de la piel o el cabello.

Todos los seres vivos contenemos silicio. De hecho, el silicio es, tras el oxígeno, el segundo elemento químico más abundante en nuestro planeta. Presente en forma arenosa, es absorbido por plantas y vegetales. Estos son los encargados de convertir el dióxido de silicio (así se halla, el silicio, en la naturaleza) en silicio orgánico, es decir, en la forma del silicio apta para que pueda ser consumida tanto por los animales como por el ser humano.

Los seres humanos poseemos silicio prácticamente en todas las partes de nuestro cuerpo. Dientes, huesos, cartílagos, uñas, cabello y tejidos conectivos serían, en nuestro caso, aquellas partes del cuerpo en las que la presencia del silicio sería mayor.

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Las frutas de invierno

Hay dos máximas que cualquier mujer interesada en mantener una dieta sana debe tener presente. Una: la fruta desempeña una función fundamental en la dieta. Dos: lo ideal, a la hora de diseñar una dieta saludable, es apoyarnos en la medida de lo posible en los productos de temporada.

Habitualmente asociamos el consumo de fruta con la estación veraniega, pero durante el invierno también disponemos de un amplio abanico de frutas que nos van a permitir proveer a nuestro organismo de una gran cantidad de nutrientes. Gracias a la fruta incorporaremos a nuestro cuerpo gran parte de los minerales, vitaminas y fibra que necesitamos para funcionar correctamente. Al mismo tiempo, y gracias al consumo de fruta, podremos, también, hidratarnos correctamente.

Otra de las virtudes de la fruta es que resulta muy saciante y, al mismo tiempo, suele ser baja en calorías. Así, el consumo moderado de fruta nos ayudará a mantener la línea y a no engordar. Por otro lado, al optar por el consumo de fruta de temporada conseguiremos:

  1. Sacar más partido a los beneficios nutricionales de la fruta. La fruta aporta todos sus nutrientes cuando se encuentra en el momento óptimo de consumo.
  2. Ahorrarnos dinero en la cesta de la compra (siempre es más barato el producto de temporada).
  3. Apoyaremos al productor local pues, en un país como España, con una marcada riqueza agrícola y climatológica, el producto de temporada es un producto que, habitualmente, se produce en algún lugar relativamente cercano a nuestro lugar de residencia.

Ahora, cuando el invierno está a la vuelta de la esquina, es importante que sepamos cuáles son las frutas de invierno para, de ese modo, poder seguir una dieta más sana (ninguna lo es si no ingerimos frutas) durante los meses de frío. Es a ello, a destacar las principales frutas de invierno y sus virtudes más destacadas, a lo que vamos a dedicar este artículo.

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Suplementos nutricionales durante la lactancia

Una de las grandes preguntas que suele hacerse una mujer acostumbrada a consumir suplementos nutricionales es: ¿puedo tomar suplementos alimenticios durante la lactancia? Las madres que deciden amamantar de manera natural a sus bebés suelen preocuparse sobre la calidad de su leche y sobre el tipo de alimentación que debe tomar para que esa leche tenga la calidad adecuada para su bebé. Es ahí, llegada a ese punto, cuando la mujer se plantea si es necesario o no el tomar algún tipo de suplemento que palíe, en cierto modo, las carencias que pueda tener la alimentación a la hora de “generar” una buena leche materna.

Los expertos que han estudiado el tema han recalcado la importancia de incorporar nutrientes suficientes a la dieta de la madre lactante, pero también han relativizado la influencia que la presencia de algunos de ellos en la dieta tiene sobre la calidad final de la leche materna.

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Las algas comestibles: tipos, ventajas y riesgos

Wakame, nori, kombu, hiziki, arame… todos estos nombres se han ido poniendo poco a poco de moda en los círculos relacionados de una forma u otra con la nutrición. Cuando utilizamos cualquiera de esas palabras no hacemos sino nombrar alguno de los muy variados tipos de algas comestibles que, por ejemplo, son parte primordial del recetario de algunas cocinas orientales y, en especial, de la cocina japonesa.

¿Qué son las algas? Por decirlo de algún modo, las algas son verduras acuáticas, plantas que crecen tanto en agua dulce como en agua salada. De entre todas ellas, unas 25.000 especies conocidas aproximadamente, unas cincuenta son comestibles.

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Suplementos alimenticios para el cabello

La salud capilar depende de múltiples factores. La genética propia de cada cual, la edad, las toxinas ambientales y las hormonas a la que está expuesto el cabello son algunos de esos factores.

De entre las hormonas que afectan a la salud capilar destacan la testosterona y la hormona tiroidea. Un exceso de la primera provoca la existencia de un cabello más fino. De entre los diferentes tipos de testosterona, la hidro testosterona o DHT es la más determinante en ese debilitamiento del cabello. Muchos tratamientos capilares tienen como objetivo el bloqueo o reducción de la cantidad de DHT.

Otra hormona que incide directamente en la salud del cabello es la hormona tiroidea. Ésta, que tiene facilidad para atraer y acumular toxinas ambientales, puede provocar que el cabello pierda su grosor y caiga. Directamente influida por el yodo, un exceso o defecto de la cantidad de yodo provoca hiper o hipotiroidismo, es decir: un mal funcionamiento de la glándula tiroidea.

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Alimentos fermentados, probióticos y prebióticos

Que el intestino funcione correcta y regularmente es fundamental para la salud. Si un buen funcionamiento intestinal no es posible gozar de buena salud. Para conseguir que el intestino funcione correctamente debemos, en primer lugar, conocer cómo funciona y cuál es su fisiología.

Para entender el funcionamiento de nuestro aparato digestivo debemos saber, en primer lugar, que se encuentra colonizado por una serie de bacterias que forman lo que se llama microbiota intestinal. La microbiota intestinal cumple en nuestro organismo una serie de funciones. Las principales son las siguientes:

  • Permite la digestión, absorción y síntesis de muchos nutrientes.
  • Desempeña una tarea fundamental en el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmune.
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El calcio en la alimentación

De entre los minerales presentes en el cuerpo humano, el calcio es el más abundante de ellos. De él, el 99% lo tenemos localizado en huesos y dientes. El 1% restante se encuentra distribuido en otros tejidos. El calcio no sólo sirve para dar fortaleza a huesos y dientes. También participa en la transmisión nerviosa y en la coagulación sanguínea así como en la contracción y relajación muscular, en la secreción de hormonas y en el mantenimiento de un ritmo cardíaco normal.

La importancia de las funciones que el calcio desempeña en nuestro organismo determina hasta qué punto debe figurar entre los nutrientes que formen parte de nuestra alimentación. Unos niveles adecuados de calcio ayudarán a prevenir la osteoporosis.

¿Quiere decir eso que ingerir suplementos de calcio puede ayudarnos a ello? No necesariamente. De hecho, el exceso de calcio, al igual que su carencia, es perjudicial para la salud.

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La vitamina C en la dieta y los suplementos de vitamina C

Seguramente lo has oído en más de una ocasión: la vitamina C es imprescindible para nuestro organismo. No podemos vivir sin vitamina C, ácido ascórbido o ácido hexurónico pero, al mismo tiempo, no podemos sintetizarla. Sí lo hacen los animales mamíferos y las plantas, pero no los seres humanos, que deben incorporarla en su dieta para así poder disponer de ella.

Tradicionalmente hemos asociado la vitamina C con los cítricos, pero los cítricos, pese a poseer vitamina C, no son los alimentos que más cantidad de antiescorbútica (también así se ha llamado a la vitamina C) poseen entre sus nutrientes. Si queremos ingerir frutos con alta cantidad de vitamina C deberemos ingerir frutas ácidas como pueden ser las fresas, la grosella, el mango o el kiwi.

Junto a estas frutas, también son muy ricas en vitamina C la acerola, la papaya, la guayaba, el brócoli, la coliflor, el repollo, las espinacas, las coles de Bruselas, las verduras de hoja verde y el perejil. Para ingerir las mayores cantidades de vitamina C es conveniente ingerir estas frutas y verduras en crudo. ¿Por qué? Porque cuanto más aumenta la temperatura de cocción o el tiempo de la misma más se degrada la vitamina C.

Otro de los productos ricos en ácido ascórbico son los zumos procesados. El ácido ascórbico es incluido en los zumos procesados para evitar su oxidación y se indican en su etiqueta como E300.

Efectos beneficiosos de la vitamina C

¿Qué efectos positivos posee la vitamina C para el organismo?

En primer lugar, la vitamina C actúa como un importante antioxidante, lo que la convierte en una aliada excepcional a la hora de actuar contra los radicales libres. Los radicales libres son una especie de moléculas que destacan por su inestabilidad y por su capacidad de actuar contra las células sanas. La mejor manera de combatir contra los radicales libres (cuya producción aumenta en personas que están expuestas a la contaminación o a la radiación solar o que demuestran un alto nivel de tabaquismo) es ingerir vitamina C.

La vitamina C ayuda también en la coagulación y cumple una función capital en la formación de huesos y dientes.

La vitamina C es fundamental, también, para gozar de una buena salud de las encías. La falta de vitamina C puede, a la larga, producir escorbuto, una enfermedad debida a la carencia de esta vitamina y que se caracteriza por el empobrecimiento de la sangre y la aparición de manchas lívidas y ulceraciones en las encías, así como en la hemorragia de las mismas.

El escorbuto fue una enfermedad habitual entre los marineros que, en los siglos XV y XVI, pasaban largas temporadas en el mar sin tocar tierra firme. Sus largas travesías les obligaban en muchos casos a alimentarse de alimentos en salazón y a seguir dietas alimentarias en las que las frutas y verduras brillaban por su ausencia. Fue James Lind, médico de la marina inglesa, quien asoció el escorbuto (una enfermedad que, sin tratamiento, era una enfermedad mortal) al déficit de vitamina C. La incorporación de naranjas y limones a las expediciones marítimas sirvió para evitar y, en algunos casos, curar esta dolencia que tantas bajas causaba a las compañías navieras y a todos los que, de un modo u otro, se ganasen la vida en alta mar.

La vitamina C sirve para regular el sistema inmunológico innato, el nivel de neurotransmisores y para facilitar la absorción intestinal del hierro y los procesos de cicatrización de todo tipo de heridas, quemaduras y lesiones cutáneas.

La vitamina C, al contrario de lo que acostumbra a creerse, no sirve, al parecer, para evitar resfriados. Sí sirve, según se desprende de algunos estudios, para aliviar los síntomas de los mismos y acortar su duración. Al propiciar el movimiento de los cilios de las células de las mucosas, la vitamina C ayuda a eliminar las secreciones respiratorias. Para ello es necesario consumir de manera prolongada y moderada las dosis necesarias de vitamina C.

Cantidad necesaria de vitamina C

¿Qué cantidad de vitamina C debe ingerir una persona? No todos los nutricionistas se ponen de acuerdo a la hora de dar respuesta a esta pregunta. Hay quien habla de entre 60 y 95 mg/día. Otros hablan de entre 75 y 90mg/día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de una dosis de 45 mg/día. En cualquier caso, la cantidad de mg/día de vitamina C que debe tomar una persona varía dependiendo del estilo de vida de dicha persona. Una persona fumadora debería, en principio, ingerir mayor cantidad de vitamina C que una persona que no lo haga.

La fórmula más sencilla para incorporar a nuestra dieta la cantidad de vitamina C necesaria es seguir lo que recomiendan todos los dietistas defensores de la llamada dieta Mediterránea. Según estos dietistas, basta con consumir cinco raciones de frutas y verduras diarias para conseguirlo.

Las personas que, por unas cuestiones o por otras, no ingieran de manera natural las frutas y verduras necesarias para incorporar a nuestro organismo las dosis de vitamina C necesarias, pueden optar por la ingesta de suplementos de vitamina C. Los fumadores, las mujeres embarazadas o las personas alérgicas pueden recurrir a esos suplementos de vitamina C para aliviar la carencia de dicha vitamina en su alimentación.

Algo que hay que tener siempre presente es que, como suele suceder con todo tipo de nutrientes, tan malo para la salud es su déficit como su consumo excesivo. Si se consuma demasiada vitamina C, por ejemplo, se pueden padecer molestias digestivas o, incluso, cálculos renales.