Cuidados de la piel

Cómo mantener una piel saludable

El cuerpo tiene múltiples maneras de enviar señales al exterior para dejar constancia de cómo está de salud. Una de esas señales la emite a través de la piel. Una piel saludable es fruto, en la inmensa mayoría de los casos, de un óptimo estado de salud. Una piel bien cuidada proyectará siempre una buena imagen de nosotros. Y sin embargo no siempre prestamos a la piel la atención y los cuidados que ésta se merece. Por ejemplo: deberíamos vigilar los lunares que salpiquen o aparezcan en nuestro cuerpo y, sin embargo, sólo el 21% de la población española acude a revisiones dermatológicas que sirvan para determinar la importancia o peligrosidad de dichos lunares.

Protección solar

Nuestra piel requiere de atenciones y la primera de ellas, fundamental, es ponerla a salvo de los efectos perniciosos que el sol puede tener sobre ella. Proteger a la piel del sol no quiere decir sólo que debamos usar algún tipo de protector solar cuando tomemos el sol en la playa o la piscina. Para tener una piel saludable hay que proteger la piel de los rayos del sol cuando realicemos cualquier tipo de exposición a él.

Al hablar de protección solar hay que tener siempre presente que podemos estar expuestos al sol sin necesidad de ir a la piscina o a la playa. Bastará, por ejemplo, con desempeñar cualquier tipo de tarea que nos obligue a estar un tiempo relativamente largo al aire libre. Para evitar los daños que la luz solar puede hacer a la piel hay que procurar utilizar, siempre que vayamos a exponernos a ella, un protector solar alto y evitar las horas centrales del día para realizar cualquier tipo de actividad que nos exponga a él. Con estas dos medidas conseguiremos una piel saludable reduciendo las posibilidades de padecer cáncer de piel y evitando el foto-envejecimiento.

A la hora de aplicar el protector solar, sin embargo, hay que seguir una serie de pasos. El primero de ellos es aplicar el protector solar media hora antes de la exposición al sol. Si ese protector se ha aplicado con la finalidad de tomar el sol hay que renovar el mismo cada cierto tiempo. Pasadas dos horas, el protector solar deberá renovarse si deseamos que éste siga siendo activo en su tarea de mantener una piel saludable. También deberá renovarse tras el baño o tras un tiempo de sudoración intensa.

Lo ideal para mantener una piel saludable sería utilizar el protector solar a diario. Los estudios demuestran que, incluso en días nublados, el 40% de la radiación ultravioleta llega a la tierra. Por eso hay que utilizar casi siempre el protector solar si queremos mantener una piel saludable.

Hidratación de la piel

El correcto cuidado de la piel exige una buena hidratación de la misma. Para hidratar la piel se requieren dos cosas: beber mucha agua y aplicarse cremas hidratantes.

Estas dos acciones (la protección solar y la correcta hidratación) deben ir acompañadas de una tercera: una limpieza adecuada. Ésta debe realizarse con productos suaves, testados dermatológicamente y agua templada. Al hablar de la limpieza de la piel hay que tener siempre presente que no es conveniente ducharse más de una vez al día. ¿Por qué? Porque, aunque pueda parecer un contrasentido, al verter agua sobre nuestra piel la estamos deshidratando.

Otro de los cuidados que debemos extremar sobre nuestra epidermis si deseamos tener una piel saludable es la del cuidado de nuestras manchas y lunares. El melanoma es el segundo tumor más frecuente entre varones de entre 30 y 50 años en Estados Unidos y el primero entre mujeres de entre 20 y 40. Así, los lunares y pecas deben ser revisadas con una cierta regularidad y sobre todo si se nota que experimentan variaciones de aspectos.


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