Definir partes del cuerpo

Metabolismo, anabolismo y catabolismo

anabolismo y catabolismo

A la hora de practicar ejercicio físico hay una serie de conceptos que siempre debemos tener presentes. Entre dichos conceptos destacan dos especialmente relevantes: anabolismo y catabolismo. ¿Qué son y en qué se diferencian? Conocer la respuesta a esta pregunta nos servirá para planificar mejor nuestro entrenamiento fitness y para, en base a un mejor conocimiento de nuestro cuerpo y sus procesos físicos, obtener mejores resultados.

Para saber en qué consisten el anabolismo y el catabolismo es necesario, previamente, saber qué es el metabolismo. Al metabolismo lo nombramos muchas veces, pero… ¿sabemos exactamente lo que es? El metabolismo es, simple y llanamente, todas aquellas reacciones químicas que, en número de millares, se producen en nuestro organismo, a nivel celular, y que sirven para convertir la energía que contienen los alimentos que ingerimos en el combustible que nuestro cuerpo necesita para funcionar.

El metabolismo funciona de dos maneras diferentes. Una de ellas recibe el nombre de anabolismo; la otra, de catabolismo. Que sean dos formas de funcionar diferentes no quiere decir que sean alternas. ¿Qué queremos decir con eso? Que el anabolismo y el catabolismo tienen lugar al mismo tiempo. Ambas formas de funcionar el metabolismo, actuando simultáneamente, ayudan a organizar las células liberando y capturando energía.

Asumiendo que anabolismo y catabolismo actúan al mismo tiempo podemos preguntarnos. ¿En qué se diferencian, pues, el uno del otro?

Anabolismo

Conocemos con el nombre de anabolismo o biosíntesis al proceso metabólico encargado de construir o sintetizar las moléculas que el cuerpo necesita para realizar sus funciones. Gracias al anabolismo, las moléculas pequeñas y simples acaban convirtiéndose en moléculas más grandes y complejas. Así, los aminoácidos se convierten en proteínas; la glucosa en glucógeno y los ácidos grasos se convierten en triglicéridos.

Para que el anabolismo tenga lugar es necesario un gasto energético. ¿De dónde procede la “gasolina” que sirve para poner en marcha el anabolismo? Del adenosín trifosfato a ATP.

Los ejercicios anabólicos acostumbran a ser de naturaleza anaeróbica y están destinados, prioritariamente, a desarrollar masa muscular. Otras de las funciones que cumple el anabolismo es la de formar los componentes y tejidos celulares del crecimiento y la de almacenar energía.

Entre las hormonas que intervienen en el anabolismo hay que destacar el estrógeno, la insulina, la hormona del crecimiento y la testosterona.

Catabolismo

El catabolismo podría ser entendido como el reverso del anabolismo. Es decir: si el anabolismo sirve para construir moléculas grandes, el catabolismo sirve para descomponerlas en otras más pequeñas. La digestión, por ejemplo, formaría parte del proceso catabólico, pues gracias a ella nuestro organismo descompone grandes complejos moleculares en otros más simples para que en los procesos anabólicos puedan ser utilizados como materia prima y energía con los que construir nuevas y grandes moléculas.

Así, el catabolismo destruye para que el anabolismo construya. El catabolismo, dentro del proceso metabólico, se encargaría de degradar, reducir y oxidar los diferentes nutrientes orgánicos a sus formas más simples para que, una vez reducidas, el cuerpo pueda asimilarlas y transformarlas en una energía que después será esencial para que el anabolismo se active.

Gracias al catabolismo, las proteínas se convierten en aminoácidos, el glucógeno en glucosa y los triglicéridos en ácidos grasos. Por su parte, íntimamente relacionadas con el catabolismo están hormonas tan diversas como la adrenalina, el cortisol, el glucagón o las citocinas.

Esa energía liberada mediante el catabolismo se almacena en las anteriormente citadas moléculas de adenosín trifosfato (ATP). Gracias a este almacenamiento de energía, la célula puede realizar acciones vitales como la contracción muscular y la síntesis molecular.

Efectos del anabolismo y el catabolismo sobre el músculo

Como partes que son del metabolismo, tanto el anabolismo como el catabolismo acaban afectando al peso corporal. Durante una persona se encuentra en estado anabólico está manteniendo o desarrollando la masa muscular. Por el contrario, cuando la persona se halla en estado catabólico, lo que está haciendo es perder masa total.

Así, los entrenamientos anabólicos llevarán a la persona a perder grasa y a mantener o incluso ganar músculo, lo que hará (siendo como es el músculo más pesado que la grasa) que la persona pese más.

Por el contrario, el entrenamiento catabólico hará que la persona pierda grasa y/o músculo y, por tanto, pese menos. Este tipo de pérdida de peso no es aconsejable, pues lo que se está perdiendo es masa muscular. ¿Cuándo se produce este tipo de pérdida de peso? Cuando no se ha ingerido lo suficiente o se ha gastado demasiada energía. En ese momento, el organismo, para mantener su actividad, empieza a destruir tejido muscular.

La mujer que practique fitness de manera regular debe preocuparse de fomentar el anabolismo. Para ello, nada mejor que mantener una dieta adecuada que aporte a nuestro organismo los nutrientes necesarios. Gracias al entrenamiento anabólico se perderá grasa, se ganará músculo y se tendrá un cuerpo mucho más tonificado.


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